Cantautor pamplonés, aprendí en la soledad de mi habitación, acompañado únicamente por la desesperación de mis vecinos. Fue allí donde nació mi interés por la canción de autor, fusionado con mi pasión por la música pop-rock, reviviendo así la ilusión. Comencé a componer varias canciones inspiradas en las realidades cotidianas de las personas que han cruzado mi camino.
Sin apenas darme cuenta, la música comenzó a trascender más allá de los límites de mi habitación, permitiéndome compartir mis modestas melodías con un público más amplio que sus protagonistas. Surgieron así más oportunidades de actuación, donde compartí esas experiencias que, aunque personales, ofrecían una visión de cómo percibo y siento el mundo desde mi perspectiva. Acompañado en la guitarra por Alfonso López, con las voces de Alejandra Álvarez y la colaboración de Carlos Colina en los teclados, finalmente se hizo realidad el sueño de plasmar en un álbum lo que me gusta llamar «Historias de mi gente».
El segundo álbum, «A mis ojos», es una obra más compacta, grabada con banda y compuesta por 12 temas que, como todas mis canciones, reflejan mi vida y las experiencias cercanas a mí, tal y como las perciben mis ojos. Este disco no sería lo mismo sin el talento de Carlos Colina, quien contribuyó significativamente a los arreglos.

Durante mis conciertos, en los intervalos entre canciones, alguien me comentó lo divertido que resultaba cuando me ponía a explicarlas. Alguien llegó incluso a decirme: «¡Joder, tío, con lo que te enrollas, deberías dedicarte a hacer monólogos!».
Siendo alguien que tiende a seguir sugerencias y habiendo sentido siempre cierta inclinación hacia las artes escénicas, decidí tomar en serio esta idea y comencé a desarrollar lo que llamé «Conciertologo». En resumen, se trata de una serie de soliloquios que narran una historia, acompañados por una canción al final, todo con la intención de proporcionar un momento memorable a nuestro público ;).
En el año 2005 tuve el placer de conocer a un grupo de trovadores visionarios que creían en el poder de la unión y dieron vida a la “Asociación de cantautores Ojala“. En aquel entonces, con mucho tiempo y entusiasmo, me uní a esta iniciativa y desde entonces han pasado casi diez años montado en este tren de oportunidades. A lo largo de esta travesía, he tenido el privilegio de conocer, colaborar, compartir, recibir y trabajar con una amplia variedad de personas que nunca habría imaginado cruzar en mi camino. Para todos ellos, solo tengo palabras de gratitud y admiración. Gracias, «Ojalá».
La bola de nieve que comenzamos a rodar creció tanto que decidimos ampliar nuestros horizontes y crear un espacio cultural que no solo albergara nuestros conciertos, sino que también diera cabida a diversas expresiones artísticas. Así nació “El bardo escaldao“, donde día tras día un grupo de personas luchamos de manera desinteresada para convertirlo en un referente cultural alternativo, una gran familia unida por la pasión hacia la cultura. Desafortunadamente, la pandemia del COVID-19 nos obligó a cerrar este sueño hecho realidad. Sin embargo, quién sabe, tal vez en el futuro la asociación resurja con nuevos proyectos.